El reflejo se levanta
Nunca había sentido el tiempo tan pesado como esa noche.
Era como si cada segundo se estirara, latiendo en mi oído con un pulso espeso, sucio. La casa crujía a nuestro alrededor, con el polvo y el olor a humedad pegándose en mi piel, recordándome que no había vuelta atrás. El espejo seguía allí, imponente, con su marco ennegrecido y los grabados de símbolos que parecían serpentear cuando parpadeaba. Cada reflejo era una amenaza silenciosa. Cada reflejo podía ser el inicio