Reflejos de Sangre
El olor a hierro viejo se pegaba en mis manos, incluso cuando las lavaba, incluso cuando Leon tomaba mis dedos y los presionaba con suavidad, recordándome que estaba aquí, vivo, aunque todo pareciera un mal sueño.
El refugio estaba más silencioso que nunca. La lámpara de aceite crepitaba en una esquina mientras Clara revisaba su arma con movimientos temblorosos. Noah la observaba con sus ojos grises, vigilante, sin decir palabra. Todo lo que quedaba de nuestros planes, de nue