Ethan
El aire estaba cargado de una tensión que parecía aplastar mi pecho. Cada paso que daba dentro de la vieja casa me hacía sentir como si caminara sobre cristales, con un crujido invisible que resonaba en mi mente. León caminaba delante de mí, sus hombros tensos, su respiración medida, y aunque parecía seguro de cada paso, había algo en la rigidez de sus manos que me decía que estaba tan inquieto como yo.
—¿Por qué me trajiste aquí? —pregunté, mi voz era un susurro que parecía ensordecer en