Lo que queda después
Ethan
El aire afuera del sótano se sentía diferente.
Más ligero.
Como si un peso se hubiera levantado de nuestros hombros, aunque el cansancio seguía presente en nuestros huesos.
Ana sostenía la muñeca rota contra su pecho, con las manos temblorosas, mientras caminábamos hacia la casa. León cerraba la puerta detrás de nosotros con cautela, su mirada seria pero más tranquila que de costumbre.
Nadie habló.
La casa estaba silenciosa, las paredes respiraban ese vacío que quedab