: La grieta que sangra
Ethan
El trueno resonó tan fuerte que sentí cómo la casa temblaba. Ana se estremeció en mis brazos, y supe que no podía dejarla sola esa noche.
Su madre nos miró raro cuando pedí permiso para quedarme, pero no discutió. Quizá vio en mis ojos el miedo que no podía ocultar.
Cuando subimos a su cuarto, el espejo seguía allí, con la grieta brillando como si fuera un corte reciente. Cada vez que nos movíamos, parecía seguirnos con un brillo oscuro, como un ojo que pestañea det