Fragmentos de un reflejo
El frío del amanecer se colaba por la ventana entreabierta de mi habitación. No había dormido; cada vez que cerraba los ojos, veía ese reflejo en el cristal, con su sonrisa torcida y sus labios que susurraban palabras que no quería entender.
Ana me había enviado un mensaje esa mañana: “Nos vemos en la biblioteca a primera hora. Hay algo que encontré”.
El corazón me latía con fuerza, una mezcla de miedo y esperanza. La biblioteca del instituto era un lugar antiguo, con e