Fragmentos en la penumbra
La noche me envolvía con un manto oscuro que parecía absorber cada sonido, cada latido. Afuera, la tormenta había cedido, dejando tras de sí un silencio inquietante. Pero dentro de mí, la tormenta apenas comenzaba.
Caminaba por el pasillo del instituto, mis pasos resonando contra las paredes vacías. El eco multiplicaba mis pensamientos, mis dudas, mi miedo. Ana estaba en peligro, y cada segundo que pasaba sentía que la alejaba más de mí, hundiéndola en ese mundo de esp