El día de la boda llegó con un cielo despejado que contrastaba con la tormenta que sentía en mi interior. Me desperté antes del amanecer, como siempre, con la mente afilada y los músculos tensos. Cada detalle debía ser perfecto; no solo para mostrar poder ante mi familia y aliados, sino para mantener a Jezebel bajo control. Esa mujer… esa mujer tenía un fuego que me desconcertaba y que se negaba a someterse por completo.
Mientras me vestía, revisaba mentalmente la lista de invitados: aliados de