Despierto con una sonrisa en el rostro al recordar la noche tan maravillosa que tuve. Definitivamente, Dante es un buen amante en la cama, aunque estoy segura de que lo nuestro no fue solo sexo. La manera como me tocaba, como me besaba, fue tan delicado, fue perfecto.
- ¿Puedo saber a qué se debe tu sonrisa? - Veo a Dante que me mira.
- ¿Tú no estabas dormido?
- Me despertaste con tu risita discreta.
- Lo siento -digo apenada.
- ¿Ahora me dirás a qué debo esa sonrisa? - Entonces, de arrebatada,