Élio
Pienso en la promesa no dicha que acabamos de sellar, no solo de venganza, sino de alianza. He visto la transformación en sus ojos en el hangar: un reconocimiento de sombra a sombra. Ella eligió, y yo elegí con ella. Eso nos hace cómplices más allá de lo tangible.
Los días que siguen son una ópera de obsidiana. Multiplicamos las incursiones, desmantelamos a los subordinados, arrasamos refugios. Cada vez, siento que la tela se tensa. El "Buró" toma contramedidas. Los golpes se vuelven más precisos, más viciosos. No solo esperan violencia; nos esperan. Es un juego de alta tensión donde el precio es la vida de quienes nos son cercanos.
Una noche, mientras regresamos, los neumáticos chirrían y una explosión retumba detrás de nosotros. Un coche se incendia, sus llamas dibujan bailarinas locas en el aire. Mi instinto me impulsa hacia adelante: salgo, oigo voces, veo la sombra de una figura corriendo hacia el muelle. Sofía ya está a mi lado, pero su rostro permanece perdido en una nueva