Federico conduce sin rumbo mientras aprieta el volante con fuerza. Sé que está enojado, pero me importa una m****a. Yo también merezco divertirme. Además, él estaba bastante contento y acompañado, así que no tiene por qué reclamarme. Veo que llegamos a su casa y él rodea el carro, abriendo mi puerta.
- Baja - ordena.
- Quiero irme a mi casa - él toma una profunda respiración.
- Te lo diré solo una vez, Olivia. ¡Baja ahora mismo! - Bueno, sí que está enojado.
- Está bien, pero no me grites - me b