Abel permanece parado enfrente de mí, sin importar que se esté mojando a causa de la lluvia. No sé si deba confiar en él, pero no tengo a dónde ir, no me queda más opción.
- Está bien - tomo su mano algo tímida y me ayuda a montar mis cosas en su auto. Ambos nos montamos y él arranca el carro. Después de 20 minutos llegamos a un edificio. Él me ayuda a bajar mis cosas y tomamos un ascensor que nos lleva hasta el último piso. Cuando llegamos, veo un apartamento espacioso, aunque poco decorado.
-