Me levanto de golpe al sentir una puerta cerrarse de golpe. Cuando volteo, veo a Fede completamente dormido; al parecer nada lo despierta. Retiro su brazo de mi cintura y me paro con cuidado para meterme al baño a darme una pequeña ducha. Cuando salgo, veo que mi padrastro ya no está, así que me arreglo con tranquilidad.
Es rara la pinta, lo sé, pero me encanta. Es atrevido, pero no importa.
—Nena, ¿vamos al centro comercial? —dice Aleja por videollamada.
—Mmm, no sé, sabes que no me puedo mover