Verónica, al ver que Fernando pasaba la mayor parte del tiempo entre el trabajo y el hospital, comenzó a sentirse completamente tranquila. Estaba convencida de que Isabella no despertaría pronto y de que, por fin, sus planes estaban saliendo exactamente como ella quería.
Con una sonrisa de satisfacción, tomó su teléfono y llamó nuevamente a su amante, Marlon.
—Fernando no sospecha de nada —dijo con seguridad—. Quiero verte.
Marlon sonrió al escucharla.
—Entonces celebremos… después de todo, tod