Habían pasado apenas dos días desde que Isabella regresó a casa.
Su recuperación avanzaba favorablemente. Caminaba con mayor seguridad y sus recuerdos aparecían cada vez con más frecuencia, aunque todavía eran fragmentos difíciles de ordenar.
Aquella mañana, el investigador recibió una llamada que llevaba semanas esperando.
Era la boutique donde había sido vendido el exclusivo perfume.
—Buenos días. Tenemos la información que solicitó.
El investigador enderezó la espalda.
—Lo escucho.
—Revisamo