A la mañana siguiente, el investigador llegó muy temprano a su oficina. Sobre su escritorio lo esperaba un sobre enviado por el banco, con la información autorizada por la orden judicial solicitada el día anterior.
Lo abrió con calma.
Dentro había un registro detallado de los movimientos realizados por Verónica.
Uno de ellos llamó inmediatamente su atención.
El mismo día de su visita al banco, había ingresado a su caja de seguridad privada y permanecido allí casi veinte minutos.
No figuraba qué