Los hijos de Salomón tienen una particularidad: sin importar dónde estén, siempre se encuentran. Es por eso que James no se ha preocupado por contactar a su hermano; él sabe que su hermano llegará hasta él tarde o temprano. Así, por esa razón, sigue su viaje tranquilo junto a su Luna y Conall.
Aunque al anochecer sienten la presencia de criaturas que los siguen en la oscuridad. Los tres se mantenían alertas, porque sabían que en cualquier momento podrían atacarlos. Solo esperaban que no fueran