Cuando Ciro se enteró que la pareja desapareció del pueblo vecino con la niña, maldijo a todos y envió a varios grupos de hombres a recorrer todas las paradas del tren. Era cuestión de tiempo antes de que los encontraran.Sin embargo, cuando Luna y los que ella cree sus padres llegaron a la última estación del tren, no se quedaron en ese pueblo. Albert sabe que su pequeña está en riesgo y hará lo que sea para protegerla. Es por eso que, al llegar a la última estación, bajaron y fueron donde un viejo amigo suyo, donde él los esperaba con una carreta y un par de caballos, además de comida y agua para un viaje corto.—Espero que encuentren lo que buscan en este viaje y no se preocupen, si llegan a preguntar diré que jamás los he visto —el amigo de Albert se despide de ellos y la familia se marcha, adentrándose por un camino de tierra, con el amigo de Albert como único testigo.—¿Papi, a dónde vamos? —Luna está cansada, ya que su padre le había hablado del tren, pero jamás le dijo nada de
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