Al salir de la habitación donde se reunió con su padre, Luna se reencontró con sus acompañantes y el hombre que los guio hasta allí.
—Tenemos que hacer un viaje más largo para encontrar los aliados que necesitamos —informa Luna, quien desde la traición de Salomón no había podido acercarse a James, aunque este entendía por qué le dolía.
—Iremos a donde tú digas —James le sujeta la mano y ella le regala una cálida sonrisa.
—Deben tomar provisiones, descansar y recuperar energía, síganme —el guía