La lluvia caía con fuerza cuando el automóvil de Julián se detuvo frente a la entrada del hospital.
En cuanto los enfermeros vieron el estado de Camila, corrieron con una camilla para trasladarla al área de maternidad.
—Las contracciones son cada vez más seguidas —dijo uno de los médicos mientras revisaba a la paciente—. Avísenle al obstetra de inmediato.
Julián caminaba al lado de la camilla sin apartar la vista de Camila.
A pesar de todo lo ocurrido entre ellos, verla sufrir le partía el alma