Las semanas transcurrieron con rapidez.
El embarazo de Camila había entrado en la etapa final y los médicos estaban satisfechos con la evolución del bebé. Cada revisión confirmaba que el pequeño crecía fuerte y saludable, una noticia que llenaba de tranquilidad a Julián, aunque la incertidumbre seguía ocupando un lugar importante en su corazón.
Él nunca dejó de acompañarla a las consultas.
No lo hacía por obligación, sino porque, a pesar de todo, deseaba que el bebé naciera sano. Sin embargo, e