La Caída de Carlos
El sonido de los grilletes al cerrarse sobre las muñecas de Alejandro resonó como un trueno en los pasillos del hospital. Carlos sintió que el mundo se derrumbaba ante sus ojos mientras veía a su hijo ser escoltado por los oficiales. Su pecho se oprimía con una angustia indescriptible, pero intentó mantenerse firme.
Andrés, a su lado, se mostraba atónito, con los puños cerrados y la respiración entrecortada.
—¿Estás bien, tío? —preguntó con evidente preocupación, notando la