Decisiones en la mansión Ferrer
La noche se cernía sobre la majestuosa mansión Ferrer, y en la oficina principal, Carlos Ferrer se encontraba sentado en su gran escritorio de caoba, con la vista fija en su teléfono. Con un suspiro, descolgó la línea y marcó el número de Ricardo. La llamada apenas sonó una vez antes de que su amigo contestara.
—¿Alo? Ricardo, dime, ¿qué sucede?— preguntó la voz al otro lado de la línea.
—Ricardo, necesito que te encargues de la empresa por unos días. Tengo que v