Capítulo 128 - El primer encuentro
Alejandro entró a la sala de neonatología con el corazón latiéndole con fuerza. La enfermera, con una sonrisa comprensiva, se acercó con el pequeño envuelto en una manta azul y lo tomó entre sus brazos con delicadeza.
—Tome asiento, señor Ferrer —le dijo con voz suave—. Voy a darle a su hijo.
Alejandro tragó en seco. Su mirada se posó en el diminuto rostro del bebé, que dormía plácidamente. Sus manos temblaron un poco cuando la enfermera le indicó cómo sostene