La noche avanzó lentamente en la cabaña.
Emma intentaba aparentar normalidad, pero cada vez que Rodrigo la miraba sentía que podía descubrir su secreto en cualquier momento.
Por suerte para ella, Rodrigo estaba demasiado concentrado en sus propios problemas.
Sin embargo, la desconfianza ya había comenzado a crecer dentro de él.
A la mañana siguiente, Rodrigo salió temprano para revisar los alrededores.
Antes de irse, observó a Emma con una mirada fría y penetrante.
—Si alguien te contacta o ves