La amenaza de Emma dejó a Luisa completamente inquieta.
Nunca la había visto actuar de aquella manera.
Por unos segundos permaneció en silencio, observando cómo Emma volvía a sentarse frente a su computadora como si nada hubiera pasado.
Ahora Luisa entendía que los celos de Emma estaban llegando demasiado lejos.
Mientras tanto, Miranda seguía concentrada en terminar los documentos pendientes de la reunión. Intentaba distraerse trabajando para no pensar en todo lo que estaba ocurriendo a su alre