Al ver que nadie daba una explicación sobre los rumores, Alejandro tomó la decisión de reunir a todos los empleados de la empresa.
Minutos después, el personal se encontraba reunido en la sala principal. El ambiente era incómodo y tenso.
Miranda permanecía en silencio, sintiéndose avergonzada por toda la situación.
Alejandro observó seriamente a todos antes de comenzar a hablar.
—En mi empresa no se aceptan malos tratos ni comentarios que dañen la reputación de otra persona —dijo con firmeza—.