48.
—¿No crees que estamos siendo irracionales? —Salté un arbusto antes de contestarle.
—No, dejamos a Faddi a cargo, lo ha hecho bien desde que llegó —corrimos lo más rápido que pudimos, ocultando nuestro olor—. Antosha no nos ha llamado; es obvio que no pudo arreglar el lío en que se metió. Ya sabemos que ella durmió a la intemperie, en medio de la lluvia, y no hizo nada para evitarlo.
—Tampoco es como si pudiera haberla obligado a regresar, eso empeoraría las cosas.
Ignoré lo que decía. Yo nunca