49.
| Zinerva |
Sus ojos avellana ya no tienen tanto brillo; se ve cansado, sin esa actitud divertida, ni siquiera relajada.
—No te quedes callada, porque me estás matando. —Sus ojos se vuelven brillosos.
Salgo de en medio de Anakin y Arman, pasando por encima del último. Este se tensa, pero lo ignoro. Cuando logro quedar frente a él, no puedo seguir sintiendo ese grotesco enojo. Ya no me agobia que no haya respetado mi espacio; ahora solo puedo ver lo cansado que está, lo poco que queda de él. No p