Emilia Morgan
El auto frenó justo frente a la entrada principal del colegio. Era un edificio discreto, privado, escondido en uno de los barrios más seguros de la ciudad. Lo elegimos por eso: discreción, seguridad, anonimato. Porque nadie supondría que el hijo de un ex-FBI y la heredera de la mafia negra cruzaría esas puertas cada mañana.
Luego de adoptar legalmente a Liam, junto a Nick decidimos que lo mejor era cambiarlo de preescolar. A un lugar más seguro, dónde nadie pudiera llegar a el.
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