Emilia Morgan de Roselli
—Carajo—gemi de dolor cuando Sebas retiro el parche de mi pierna.
Habían pasado dos noches desde que hubo el atentado contra la FBI, todo salió en las noticias alertando a la ciudad.
El doctor de mi familia me reviso apenas llegamos a la Residencia y me saco la bala a pesar de mis gritos de dolor, tuvo que suturar la zona y dejarme en reposo. Tenía que estar en cama por quince días. Dos putas semanas.
—Aún está fresco, dolerá—avisa Sebas mientras toma el botiquín de