Ella explotó….
—¡Es mentira! —gritó, echando el cuerpo hacia adelante con todas sus fuerzas, hasta que las cuerdas casi no la dejaban respirar— ¡me estás mintiendo!… ¡Es imposible!… ¡él no puede…!
Las palabras se le quedaron atoradas en la garganta, mezcladas con rabia y miedo, entre no querer creer y sentir, muy en el fondo, que algo horrible sí había pasado, Martín la miró un momento, con una mirada fría, calculadora, como si la abriera por dentro para ver todo lo que estaba intentando escond