Martín le arrebató el micrófono de inmediato.
—Ni se te ocurra —le susurro y miro al publico— Gracias a todos por venir
Al final, tiró el micrófono y se dispuso a salir del escenario.
Rebeca intentó detenerlo, agarrándolo del brazo, pero él se zafó bruscamente de su agarre.
—¡Martín a donde vas! —gritó Rebeca
Pero Martín la miro enojado y se solto toscamente de su agarre y salió de la fiesta casi corriendo, tropezando con las mesas, empujando a los invitados.
El aire del salón para el era irrespirable, y sentía que el cuerpo le reventaba por dentro si se quedaba un segundo más.
Se subió al auto con manos temblorosas, encendió el motor y pisó el acelerador a fondo y el auto salió disparado
No pensaba, no razonaba. Solo sabía una cosa, tenía que ver a Melanie.
Necesitaba saber que estaba bien
El velocímetro subía sin control, pero a Martín le parecía que el tiempo se había detenido, que cada segundo se estiraba como una eternidad.
La imagen de Melanie, con sus ojos tristes y su sonris