La voz del otro lado del teléfono fue directa y sin rodeos y el silencio que vino después de la noticia fue peor que cualquier grito.
La mansion donde vivian Martin y Melanie se había incendiado y dentro había quedado atrapada una joven que coincidía con la descripción de Melanie.
Para ellos no hubo lugar para la esperanza.
Lo entendieron al instante.
El golpe fue seco, total, y quebró algo profundo en la familia.
Camila se dejó caer contra la pared llorando sin control. Sus padres seguían s