Mundo ficciónIniciar sesiónÉl dudó un segundo, uno de esos segundos largos que pesan como horas, al final aflojó los dedos y la soltó, Catalina sintió ese vacío en el brazo y caminó hacia Martín
Martín la recibió con una especie de alivio retorcido en la cara, levantó la mano libre y le acarició la mejilla
&m







