Capitulo 119

Al mismo tiempo la tomó por los hombros y la apartó de Martín, protegiéndola con el cuerpo, varios hombres se acercaron casi de inmediato, fueron hacia Martín y lo sujetaron entre varios, mientras él seguía forcejeando…

—¡No me toquen! —gritó Martín, forcejeando—. ¡Ella es mía!

—No lo soy —respondió Catalina, mirándolo fijo—. Y nunca lo fui, así que déjame en paz!!

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