Esbozó una sonrisa al ver su reflejo en el espejo. Llevaba un precioso vestido blanco de cuello alto con encaje. Sus manos temblorosas acariciaban la fina tela de satín. Era el vestido más hermoso con el que una novia hubiese soñado. La tela había sido adquirida en Francia y para eso el propio Arlen había viajado para adquirirla en compañía de su madre. Mientras que Anastasia se quedaba en Cornwall para terminar de organizar todo.
La boda se planeó en tan solo tres meses, pues Carl alegaba que