Tres años después…
Había ido a visitarla como lo hacía con regularidad. Procuraba que con cada comentario halagador fuera quitando el caparazón donde ella se ocultó hace tres años. Alfred abrió la puerta y le indicó que la señora se encontraba en la sala de estar, pero antes de entrar en ella se detuvo justo en la entrada, ya que el gran danés que estaba recostado panza abajo a un lado de ella, pero al sentir su olor se puso en alerta, alzó el lomo y comenzó a gruñirle. Anastasio tragó con difi