Una semana después…
Habían pasado una semana y para nadie era un secreto que Carl Renfield estaba cortejando a Anastasia. Aunque Lady Percival tenía ligeras esperanzas de que no llegara a más que eso, aprovechaba cada ocasión en que se encontraban para hablarle de su hija y de lo maravilloso que tocaba el piano, algo que su cortejada no sabía hacerlo del todo bien.
Tenía la amplía certeza que ella comenzaba a sentir afecto hacía él, se podría decir que más que afecto. Cada vez que la observaba