—¡ANASTASIA!
Arthur la tomó entre sus brazos y el cochero le ayudó a subirla al carruaje, pero antes de partir, le ordenó a uno de sus lacayos que fuera en busca del doctor Johnson y lo llevara a casa de Angus Roche, a lo que el joven asintió y salió corriendo en dirección a la residencia del mencionado médico.
Le tocó la frente y negó, estaba ardiendo, su cuerpo temblaba y los labios comenzaban a resecarse.
—No…
Susurró ella, probablemente estaba al borde de la agonía y esto le preocupó consid