—¿Quieres una muestra una muestra más de los placeres del matrimonio?
Anastasia se apartó un poco y negó.
—No — esta vez sería firme — Y no vas a volver a tocarme.
Carl esbozó una media sonrisa.
—¿Segura de tus palabras? — Preguntó — Recuerda que abajo está Amara Bianchi y si se lo pido estaría más que encantada de compartir mi cama.
Pero aun y con esa amenaza no iba hacerla cambiar de parecer.
—Adelante — alzó una mano y señaló la puerta — Ve tras ella, pídeselo. Incluso llévala a ese estúpido