—Sabes que los favores se pagan — respondió.
La mujer contemplaba la botella de whisky que había sobre la mesa. El mormullo de los caballeros y las risas de las mujeres les llegaba al privado donde se encontraban.
—Te pagaré bien Carmila — alentó él — Te enviaré con tres cajas del mejor whisky.
Carmila esbozó una media sonrisa al escuchar esa propuesta, como si sus servicios fuesen muy baratos.
—Hagamos un repaso — dijo con voz queda —Me estas pidiendo que distraiga a Anastasio por una noche.
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