- ¡Muévete inútil!.
Sintió como dos palmas ejercían fuerza en su espalda y la lanzaban directamente al suelo.
Su cuerpo impactó de lleno en el asfalto y mientras veía la sangre brotar tanto de las viejas heridas que acababan de abrirse, cómo de las nuevas que se acababan de unir para torturarla más, escuchaba las risas a sus espaldas.
- ¡Vaya!, Al parecer la princesa es una débil que no sabe cómo mantenerse en pie.
La mujer en el suelo no contestó, simplemente se puso en pie en silencio, mientr