Ambos se quedaron anclados, mirándose fijamente, sin creerlo.
Aura nunca creyó que encontraría al verdadero padre de Berenice.
Alexein nunca creyó que la chica de aquella noche y Aura, su novia, la mujer que amaba, fueran la misma persona.
¿Qué tan indescifrable podría llegar a ser el destino?.
La castaña bajó los ojos y los clavó en la fina pulsera de oro puro con pequeñas incrustaciones de diamantes que tenía entre sus dedos.
Anteriormente había sido uno de los primeros ostentosos collares qu