Bastian miró hacia abajo con cierto atisbo de duda en su rostro.
Era un completo cobarde.
La ventana apenas se encontraba a unos tres metros del suelo. Golpearse sería inevitable, más sin embargo, matarse era una posibilidad bastante baja, aunque en su situación, sería la más pura bendición.
Cerró sus ojos con fuerza, subió al alfeizer de la ventana y con un hondo suspiro... Saltó.
Mordió su labio para no gritar, cuándo su cuerpo impactó de lleno contra el césped. Lo que menos quería era que su