La nieve caía en pequeños copos, cubriendo la calle de un majestuoso manto blanco puro e inmaculado, convirtiendo cada vista en una imagen de cuento de hadas.
Aura miró a Alexein con una sonrisa tranquila, tratando de darle ánimos para lo que se les venía encima.
Aún cuando apenas hacía unos días había enterrado a su padre, era consciente que su luto debería esperar, pues no podía dejarse engullir por la tristeza, no en aquel momento tan importante y en el que más que nunca Alexein la necesitab