La brisa soplaba con pereza, meciendo cada árbol que adornaba la mansión, con olor a hastío, dolor y pérdida.
La mañana se encontraba fría y el cielo nublado amenazaba con una nueva tormenta de nieve, cubriendo con su manto gris y opaco todo lo que alcanzaba a tocar.
A pesar de todas las objeciones, Aura no había podido ganar aquella batalla y había tenido que aceptar la decisión de su abuelo.
El ambiente estaba cargado de demasiados sentimientos contradictorios, porque eso había sido Giacomo d