El olor a antisepticos, medicinas y desinfectante inundó sus fosas nasales haciendo que arrugara la nariz, pues aquel olor lo odiaba con toda su alma.
- Si se quiere ir... Podemos pedir otro permiso.- Enzio se posó junto a ella, al mirar cómo esta observaba la entrada del hospital con la mirada perdida.
- ¿Por qué ahora me tratas de usted?, ¿Algo ha cambiado?.- Aura desvió la mirada, con sus ojos tan azules como el cielo de aquella tarde.
- ¿Y todavía preguntas?. Eres mi jefa, dueña de una marc