El timbre del departamento de Lorenzo Bellini sonó una y otra vez, con una insistencia que solo podía anunciar una emergencia. Quien estuviera al otro lado de la puerta no tenía la menor intención de esperar. Lorenzo acababa de salir de la ducha y todavía terminaba de secarse el cabello cuando escuchó el escándalo proveniente de la planta baja.
La joven que trabajaba en el servicio doméstico caminó apresuradamente hasta la entrada. Apenas abrió la puerta, Marco irrumpió en el departamento sin e