A la mañana siguiente, Marco bajó temprano al comedor. Apenas había dormido un par de horas después de regresar del hospital, pero sabía que le esperaba un día complicado. Con Renato internado, gran parte de las responsabilidades de la empresa recaerían sobre él. Se sentó frente a la mesa mientras una de las empleadas servía el desayuno. Instantes después, dejó el periódico del día junto a su taza de café sin prestar atención a la portada y se retiró discretamente.
Marco tomó el diario casi por